Vivir sin Carbón ¿Lo podemos hacer?

Calendario descarbonización carece de urgencia frente al cambio climático

Santiago, 4 de Junio de 2019; Desde la Alianza Ciudadana por la Descarbonización consideramos una desilusión el calendario de descarbonización presentado por el gobierno de Chile. A pesar de que es una buena noticia que 8 centrales de carbón se vayan a cerrar, consideramos que esta medida es altamente insuficiente y no refleja la urgente ambición climática del país anfitrión de la COP 25.

El gobierno presenta el cierre de 8 centrales en 5 años como una meta ambiciosa. Sin embargo, investigando el calendario, vemos que no hay mucha novedad en comparación con lo ya decidido antes del proceso de la Mesa de Descarbonización del gobierno.


Primeramente, es importante destacar que las centrales de ENGIE en Tocopilla, las primeras que cerrarán, ya habían anunciado su cierre al inicio del año 2018. Esta decisión tenía que ver con un criterio meramente económico. Adicionalmente, se nota que con el cierre de las primeras 3 centrales, que se llevarán a cabo antes del 2022, la capacidad de energía a base de carbón no baja, por la instalación de una nueva central en Mejillones. Es más, la capacidad de energía a base de carbón subirá 37 MW, lo que significa que el gobierno de Sebastián Piñera no se hará cargo de una transformación de las fuentes energéticas en el país.

Segundo, las centrales en Puchuncaví se empiezan a cerrar recién en 2022, lo que significa que la población seguirá 43 meses y 4 inviernos con el mismo nivel de contaminación, riesgo a la salud e incertidumbre. De esta forma constatamos que el gobierno nuevamente no se hará cargo de la crisis de salud que afecta a la zona. Tampoco se responsabiliza de otras zonas saturadas, donde no cerrarán centrales en el más breve plazo, tales como son Mejillones y Huasco. El punto más negro del calendario, es que Colbún, empresa nacional, que cuenta con una central sancionada por el tribunal ambiental, no está dispuesta a hacer nada durante estos primeros 5 años. Además, tememos que por la existencia del calendario, las empresas quedarán bajo un manto de impunidad durante estos próximos 4 años. Como se van a cerrar, hay riesgo de que la fiscalización por parte de las autoridades carezca de sentido.

Tercero, el calendario contempla dejar en reserva estratégica a una cantidad indefinida de centrales, implicando que el gobierno siga subsidiando centrales de energía sucia, siendo que debería invertir en otras formas de energía, tales como la solar, eólica, entre otras. En Junio de 2018, el gremio de generadoras declaró, a través de su presidente ejecutivo, que el 2030 se podría alcanzar un 75 % de energía renovable, cuando la meta establecida por el gobierno contempla dicha meta al 2050. Por lo tanto, se demuestra una inseguridad muy fuerte de parte del gobierno en términos de una acción climática robusta.

Sabemos por el reporte de la ONU, que contamos con 11 años para revertir lo peor del cambio climático. La CNE(Comisión Nacional de Energía) y las empresas han mostrado que es absolutamente posible cerrar las termoeléctricas a carbón al 2038. Desde la sociedad civil han expuesto que el cierre en 2030 de todas las termoeléctricas es factible técnicamente, pero necesita voluntad política. Constatamos que este gobierno no quiere enfrentar los desafíos que presenta una política energética ambiciosa que apuesta a las energías renovables. Vemos un calendario conservador, temeroso e insuficiente para ser el país anfitrión de la COP25.

La Alianza Ciudadana por la Descarbonización está integrada por Fundación Terram, FIMA, Org. Dunas de Ritoque, Mujeres en Zona de Sacrificio en Resistencia, Fundación Böll, Fundación DECIDE, AIDA, Movimiento Isla Riesco y Fundación Yanapanaku.

Imagen de Claudia Pool